Muchos pensarán que estoy loco, que esto es sólo una falsa leyenda o que lo hago con el fin de engrosar mi cuenta económica en el Banco Río...quizás, por qué no? Después de todo, quién es el que nos dice que es lo que está bien o lo que está mal? quién es el dueño de la verdad?
En fin, esto que les voy a contar es una historia verídica, es un estilo de vida, es algo que existe en nuestro mundo, algo posible y único.
Era una noche bastante tormentosa en Roma, corrían los años 20 A.C (Antes del Chava) y Amadío, Emperador del Imperio Romano en ese entonces, permanecía inquieto, no podía dormir, iba y venía en su cuarto, algo lo inquietaba. Su mujer Anna II, viendo la situación, accede a preguntarle:
-Norberto, que ocurre? Estuviste toda la tarde caminando alrededor del manicero del patio y ahora no te quedas quieto en la cama...
-Anna, lo siento está por llegar...
-Que cosa? Me asustás
-Te acordás cuando te conté que El Líder Divino iba a enviar un ser único e irrepetible con poderes temibles y una capacidad jamás conocida en la Tierra? Lo siento muy fuerte, esta noche es el momento de su arribo...
-Ayy Norberto me parece que la plebeya Laura esa gordita te tiene bastante loquito eh, no será cosa que la estás esperando a ella
-Pero no Anna, esto es serio, hoy va a llegar el primero de los 40 guerreros que el Líder Divino me va a enviar para hacer posible el Nuevo Cielo, está cada vez más cerca
-Bueno bueno Paia querido, ponele que te creo, ahora dormí, mañana lo ves cuando te levantás
No quedan dudas que la señora del Emperador quería hacer oídos sordos a los reclamos de éste último, pero Amadío estaba firme en su postura, seguía su corazón y sabía que algo iba a ocurrir esa misma noche. Dió vueltas un ratito más, consultó el diccionario unos minutos, tomó algo de Pisco y finalmente se acostó, ni bien su largo pelo rozó la almohada Norberto ya estaba dormido, como por arte de magia.
Eran mas o menos las 5.30 de la madrugada cuando la tormenta que invadía Roma se hizo cada vez más fuerte. Los árboles se movían descontroladamente, los oficiales de guardia en el fuerte se escapaban de las torres, los muros comenzaban a ceder su fuerza, la lluvia, el viento y los rayos eran tan potentes que parecía venirse el mundo abajo. En un momento de resplandor de ese inesperado clima, una luz se pudo visualizar a lo lejos en el cielo y caía hacia la Tierra muy rápidamente; no llegaron a pasar mas de 2 minutos y esa luz chocó con el suelo de manera tal que debilitó las grandes estructuras construídas en el Imperio, y de repente la tormenta desapareció. El estallido se escuchó y se pudo ver en todo el mundo, a pesar de haber tenido centro en las cercanías de Roma. La gente salía desesperada a ver que es lo que había pasado, nadie comprendía que era esa sospechosa luz que había irrumpido en la Tierra de manera muy violenta, no quedaban dudas que era algo muy poderoso.
No se supo nada hasta la mañana siguiente cuando una patrulla del ejército salió a investigar el terreno. Se encontró lo menos pensado. Estos soldados divisaron entre los árboles a orillas de un río, un cuerpo bastante morrudo, de piel morena, ojos claros, con letras tatuadas en cada uno de sus bíceps y un escudo rojo y negro con la inscripción "Colón" en una de sus pantorrillas, no entendía que quería decir semejante símbolo. En realidad lo que no se entendía era cual era la identidad de este hombre, esperen... hombre? Creo que este ser no puede ser catalogado simplemente como hombre, por cómo llegó a la Tierra, con tal repercusión y manifestación sin dudas que se trataba de algo sobrenatural, inhumano.
La patrulla intentó comunicarse con el desconocido pero no había respuesta, daba señales de vida pero parecía como desmayado. De inmediato fue llevado al Fuerte, para informarle a Norberto el Emperador.
Apenas el intruso fue puestos en frente los ojos de Amadío, a éste se le llenaron los ojos de lágrimas, quedó anonadado, no respiraba, contuvo el aire por unos segundos y exclamó con total fervor:
-Era cierto! No estaba equivocado! Se empieza a escribir la profesía, el Líder envió el primer guerrero!
Nadie entendía de lo que el Emperador gritaba tan contento y dando vueltas por todo el salón como un niño con juguete nuevo, pero la cuestión es que el legado que el Líder Divino había prometido comenzaba a hacerse realidad, lo que Amadío le había anticipado a su esposa estaba ocurriendo.
Norberto quería todas las comodidades para él nuevo individuo, enseguida se le acondicionó una de las mejores habitaciones y lo acostaron para que descanse, pero en el momento en el que dos sirvientas lo quieren apoyar en el suave colchón, este hombre salta de manera impresionante y como asustado gritando:
-Noooooo! Por favooor no! No dorrmiirr! Eso nooo
Las sirvientas quedaron boquiabiertas y enseguida dieron aviso a unos guardias que andaban por allí, todos pensaban que el desconocido estaba en un estado de shock, que no estaba bien de la cabeza. Intentaron acercarse a él, le ofrecieron agua y otra vez este personaje gritó alocadamente:
-Peroooo noooooo! Cómo agua? Nooooo por favoor, noo aguaaa!
Esto terminó de asustar a las sirvientas que escaparon del dormitorio corriendo, uno de los guardias hizo lo mismo y el otro quedó duro observando la situación. En ese mismo momento, el intruso, ya más tranquilo le dijo al guardia:
-Perdón, el viaje me hizo muy mal, me descolocó un poco. Quizás ustedes me traten por loco o no comprendan mis actitudes de recién, la historia es muy larga como para explicarselas aquí de un momento a otro, lo único que puedo decirles es que yo tengo una misión que cumplir en este mundo.
El Emperador Amadío, que había sentido los gritos, entra a la pieza y se vuelve a sorprender. El hombre desonocido no le dió tiempo a que se exprese y dijo con una mano en la sien como haciendo uan señal militar:
-Oh Norberto, que gusto enorme verlo, es un orgullo para mí estar en su gran palacio, usted sabe que vengo aquí enviado por el Líder y tengo un deber: empezar a desarrollar el legado para que algún día la Profecía se manifieste... Soy Sabalito primero de los 40 guerreros en pisar el Planeta Tierra, Rey de la Amanecida y vengo a fundar Amanezón
Lágrimas, sólo lágrimas recorrían el rostro de Norberto. La presencia de Sabalito, el primer guerrero, le hizo saber que no estaba sólo en el Mundo, que el Líder Divino comenzaba a cumplir con la promesa y que la historia empezaba a escribirse. Plenamente emocionado El Paia respondió:
-Sabalito, no te das una mínima idea de lo feliz que estoy al tenerte aquí. Años esperando esto, desde que el Líder me dejó en la Tierra y me prometió traerme a los 40 guerreros que estoy esperando este momento, y acá estás. Alabado seas Sabalito...
-Dime Juan si quieres Emperador...
-Oh Juan Sabalito, que orgullo
-El orgullo es mío Norberto, tú eres nuestro motivo de existencia en este Mundo, el Líder nos va a enviar a todos para seguir con tus enseñanzas, con tu experiencia y tu legado, para que tú seas el impulsor de algo muy grande que ayude a cumplir la Profecía y poder hacer resurgir el Nuevo Cielo
-Tienes razón Sabalito, gracias por aparecer, esto es una demostración de que pronto el Universo estará a nuestros pies
-Así es Norberto, pero no puedo perder más el tiempo, sin más palabras me retiro y voy en camino al desarrollo del gran Imperio de Amanezón... Hasta siempre, nos vemos en la otra vida
-Hasta siempre mi querido Juan Sabalito... Hasta siempre
Muchos tiempo para despedidas no hubo, pero se hicieron presentes las emociones y sentimientos necesarios, para dar cuenta de que realmente el Nuevo Cielo iba a ser posible, y su existencia iba a depender de los 40 guerreros, el primero ya había llegado...
Es ahora cuando ustedes se preguntarán que fue de Sabalito el primer guerrero y hacia donde quiere llegar esta historia... Infinidades de cosas ocurrieron luego de ese emotivo momento, voy a tratar de ser lo más concreto posible.
Luego del encuentro con Amadío Juan Sabalito comenzó con su misión. Siguiendo sus características heredadadas (Cada guerrero tiene un poder y se manifiesta de tal manera) fundó nada más y nada menos el Imperio de Amanezón. Qué es Amanezón?. Si ustedes mal no recuerdan, cuando quisieron las sirvientas acostar a Sabalito en la cama este no soportó tal tortura y se negó rotundamente, al igual que cuando le ofrecieron agua, momento en el cual rechazó el agua como si le estuvieran clavando un puñal en el corazón.
El carozo del asunto, y es aquí donde radica lo interesante, es que Juan Sabalito venía a ser el Rey de la Amanecida: el máximo resplandor de su vida diaria, sus mejores estados de ánimo, los momentos dónde realmente se veia lo mejor y lo más verdadero de su persona era en la noche o el amanecer, pero siempre luego de una larga gira anterior. Es por eso que siguiendo su instinto decide fundar Amanezón, Tierra dónde el día tenía un toldo, dónde las fiestas con cabras, jabalíes y otros animales asados, acompañados de los más recónditos y naturales vinos o jugos de maíz y cebada, eran motivo de festejo todos los días, o mejor dicho, todas las noches y amaneceres. Ahí en el momento que asoma el Alba se encontraba el punto de placer total, de reencuentro con el alma y con el espíritu de uno mismo. Porque para él, no era solo un atributo de su personalidad mantenerse amanecido, iba mas allá. Era reconfortar la persona, sentirse libre, omnipresente y todopoderoso.
La vida siguió transcurriendo en Amanezón con Sabalito como su Emperador, se triunfó en todas las batallas (Siempre a la madrugada) y el Imperio avanzó en todos sus aspectos de una manera muy particular: todos vestían los colores negro y rojo y manejaban un ciclomotor bastante precario, de poca velocidad pero un alto control y muy fiel, al que llamaban Zanelón.
Una madrugada algo inpensado sucedió. Se desató una tormenta fortísima, similar a la de aquella vez en Roma. Viento, rayos, relámpagos, piedras. De repente el Cielo se abrió, se oscureció todo y una luz que liquidaba los ojos del que miraba se tragó al Emperador Juan Sabalito haciéndolo desaparecer para siempre de Amanezón. Desde ese mismo momento desapareció tal Imperio y la Tierra se lo tragó, se esfumó sin dejar rastros en nuestro Mundo...
Pero éste no fue el fin de Juan Sabalito, la historia recién comenzaba.
El Líder Divino predeció el futuro (nuestra actualidad), vió que la sociedad no estaba en buenas manos y que iba a necesitar un cambio, por lo tanto los guerreros debían trasladarse a esta época de la historia para poder hacer posible el legado. Entonces lo había sacado de Amanezón para resguardarlo por un tiempo, fortalecer sus poderes y que vuelva con todo su esplendor en el Siglo XX.
Así es como nació Juan El Jota Ubiergo. Tuvo una vida algo normal, como cualquier joven, hasta que llegó a aplicar su misión al grupo Los Trapos Sucios,y éste era el grupo de los 40 Guerreros del Líder Divino, dirigidos por Amadío.
El Jota se unió a los demás guerreros y enseguida les dió a conocer sus atributos. Siguió experimentando con sus poderes sobrenaturales e inexplicables para algunos, ya que muchos guerreros se sorprenden de su capacidad para mantenerse despierto. El Jota cambió la vida del grupo, aparece cada 365 años para gestar la amanecida más larga del universo, o aparece en ocaciones especiales para guíar el Alma y el Corazón de los Traposucianos, para transmitirles esta soñada y jamás vista forma de vida, para aconsejarlos cuando estos tienen dudas sobre si tienen que pasar de largo o no, para acompañarlos en tal experiencia, para estar con ellos, nunca los va a dejar sólos.
Es por eso que el espíritu de El Emperador de Amanezón, hoy conocido como Juan El Jota Ubiergo el que aparece cada 365 años, o simplemente Juan Sabalito, sigue vivo, y más que nunca. Siempre que se trate de amanecerse en algún espacio verde, con alguna carne vacuna de por medio y mucho vino, fernet con coca o lo que fuere, allí va a estar presente El Jota. Va a estar presente y no quiere decir que solamente va a hacer presencia, va a meditar con los guerreros, los va a guíar, va a hacer del amanecer un lugar de reconciliación con la mente, un lugar de expresión de los sentidos, el Alma se va a sentir reconfortada, la sensación de sentirse realizado va a abundar en todos y El Jota y los demás guerreros van a agradecer, van a sentirse orgullosos. Amadío ya dormirá tranquilo por las noches, no estará más inquieto. El Líder Divino los va a cuidar desde arriba y seguirá sorprendiéndonos y enviándonos señales. El legado se hará cada vez más fuerte, La Profecía seguirá cada vez más cerca... y por suerte Las Puertas del Nuevo Cielo comenzarán a abrirse.
Historia de vida, verdad verdadera.
Nicolás, de Amadío y para el Mundo...
